“No suelo ser apegado a objetos. Normalmente me desprendo de las
cosas con facilidad.
Pero hubo circunstancias, en las que fue difícil: Mi abuela
paterna, a mis 15 años, haciendo un
ser gran consuelo en momentos de crisis... Con ella aprendí
música, logré insertarme en
mundos que para mi eran mágicos. Tuve que desprenderme de ella,
ya que se golpeó, y se
partió el brazo por la mitad a raíz de un accidente. Fue
como si una parte de mi se partiera...
con una persona que fuera referente en mi vida, y potenciadora de
todos los proyectos que
me proponía.Creo que si aún la tuviera, hoy con 15 años
más, la cuidaría aun más, la
pondría a la vista de todo el mundo, como símbolo no solo de mi
pasión por la música, sino
de todo lo que representa, y la maravilla de ser que hubo
detrás de la adquisición de ese
tesoro.”
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