jueves, 28 de noviembre de 2019

Guitarra 2



“No suelo ser apegado a objetos. Normalmente me desprendo de las cosas con facilidad. 
Pero hubo circunstancias, en las que fue difícil: Mi abuela paterna, a mis 15 años, haciendo un
gran esfuerzo me regaló mi primera guitarra. Era fantástica, tenía un sonido increíble, y supo 
ser gran consuelo en momentos de crisis... Con ella aprendí música, logré insertarme en 
mundos que para mi eran mágicos. Tuve que desprenderme de ella, ya que se golpeó, y se
 partió el brazo por la mitad a raíz de un accidente. Fue como si una parte de mi se partiera... 
Nunca dejé de aprender música, y tuve nuevas guitarras, pero ninguna generó esa conexión, 
con una persona que fuera referente en mi vida, y potenciadora de todos los proyectos que
 me proponía.Creo que si aún la tuviera, hoy con 15 años más, la cuidaría aun más, la 
pondría a la vista de todo el mundo, como símbolo no solo de mi pasión por la música, sino
 de todo lo que representa, y la maravilla de ser que hubo detrás de la adquisición de ese 
tesoro.”

Imagen: 


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